A veces llueven cosas que no son certezas, a veces las telas encojen con esas lluvias, cuando nos olvidamos de sacar la ropa de la soga.
A veces llueven las fotos que nunca rebelé de aquellos días invisibles, a veces llueve a mi alrededor una lluvia mansa como vaca y otras veces desconozco la masacre que dejé en mi jardín.
Los yuyos crecen verdes, fuertes y en silencio, nosotros escapamos de sus movimientos.
A veces hay cierta sutileza en tus palabras de vuelta y no comprendo si eso ahuyenta o condena.
Debería intentar que llueva una eternidad para ponerme como excusa no dejar de escribirte.
A veces hay una gran culebra entre mis manos por eso no llego, no es que no quiera, es que la lluvia se ha situado en Babilonia y es allí donde vivo, pero sólo balbuceo.
Estoy comenzando con los idiomas, aunque siento a los demás como si me comprendieran.
Este cadáver sin urgencia espera respuesta.
V
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